De acuerdo a los usos y costumbres de la política mexicana, las diversas entidades de poder, grupos económicos, partidos, y grupos políticos que les son transversales, la iglesia y la televisión promueven aspirantes presidenciales para 2102.
Muchos ya. Lo trágico es que, entre todos ellos, de todas las “ideologías”, sobran los políticos tradicionales, los “wanabe”, pero escasean los líderes. Peor todavía: No hay ningún líder.
Esa perspectiva es temible.
Por las circunstancias de profundo deterioro del país, sólo un líder, con capacidad, carisma y voluntad podría hacer dos cosas esenciales: Congregar a la sociedad, primero, e impulsar los grandes e ineludibles cambios que se necesitan, ya en el poder.
Pero no hay un líder, aunque puede volver a haber algún caudillo. Por la desesperación social, y el déficit de desarrollo político, con elecciones fársicas, el riesgo de la restauración autoritaria está a la vuelta de la esquina.
Los mismos de siempre, lo mismo de siempre
El PRI, hace décadas, desde Cárdenas, no genera ningún líder, y tampoco lo podrá generar esta vez.
El PAN parecía haber generado uno, con Vicente Fox. Los que lo creyeron tuvieron que tragarse amargamente su esperanza. El interfecto resultó caricaturesco. Calderón nunca ha parecido un líder.
El PRD tuvo a Andrés Manuel López Obrador, un caudillo que llegó a parecer líder. Al perder la elección, regresó a su estado anterior, pero sin poder. Hoy no tiene ni líder ni caudillo.
En cuanto a líderes que podrían aspirar a ser presidentes en 2012, habría que recordar al clásico cacique priista Rubén Figueroa Figueroa: “La caballada está flaca”.
Entre el priismo, con la falta de perspicacia tradicional, priva el “orgullo” por contar con más “presidenciables”. Peña Nieto, Beltrones, Beatriz Paredes, Fidel Herrera…Pero esa es su tragedia, ninguno es líder más allá de alguna mafia priista, y su pleito interno puede ser muy destructivo.
Los panistas están igual, aunque un escalón más abajo. Santiago Creel, Ernesto Cordero, Juan Manuel Oliva, Josefina Vázquez Mota…serían algunos pretendientes. Aunque, aparte sus guerras internas y las limitaciones de cada uno, enfrentan una declinación imparable de su corriente electoral.
Marcelo Ebrard maniobra por una unificación de la izquierda, y desafía a definir su candidatura mediante una encuesta. La vía es arriesgada, y poco promisoria. López Obrador conserva una fuerza política informal que para muchos es una incógnita. Hasta para él.
Entre la derecha…y la nada
Lo único claro es que no se vislumbra ningún liderazgo para el crucial año 2012.
Agotadas las esperanzas en la alternancia, PAN por PRI, el riesgo más cierto es el regreso de éste. Que no representa cambio alguno. No respecto al PAN, y menos respecto a sí mismo.
Así, la opción de ambos es conservadora. ¿Y sería opción la de conservar lo que nos ha traído al caos actual? Tampoco el regreso, pues no hay lugar a donde volver.
La izquierda sufre una enorme debilidad electoral. Sus éxitos dependen de un caudillo, del que incluso hoy adolece. Y si Ebrard no es ese caudillo, tampoco parece ser un líder.
Rebasadas las fronteras partidistas, confundidos unos con otros, la posibilidad de que surja un líder sólo existe fuera de los partidos. Y todavía no se ve ese líder necesario.
Que tendría que ser algo paralelo a Barack Obama, quien más allá de los vacilantes índices de popularidad, mantiene la disposición de ánimo y los objetivos firmes.
El líder Obama
Acaba de precisar: “El cambio es duro…la gente se opone al cambio…Yo no dije que esto iba a venir de la noche a la mañana, no dije que sólo levantarían sus pies y prenderían la televisión y cada cosa mágicamente sería mejor”.
“No necesitamos políticos que están más interesados en anotar puntos que en resolver problemas, que están ofreciendo los mismos mal concebidos enfoques que nos colocaron en este desorden…”.
Se requieren “líderes que estén comprometidos para mover este país hacia delante”.
Que no descansará, “hasta que nos cercioremos de que todos los que quieren un trabajo puedan encontrarlo, de que cada niño en Estados Unidos consiga una educación de calidad mundial a partir del día que entra a preescolar hasta el día que se gradúa de universidad”.
Y persistirá: “Hasta conseguir una reforma de salud y una economía que ayude con energía limpia a liberarnos de la dependencia del petróleo extranjero”.
El otro lado de la mesa
Domingo 8 de noviembre de 2009
joseargueta.a@gmail.com

