“Lo único peor que el miedo de morir es el miedo de matar”
Gabriel García Márquez. “Tiempo de morir”.
Es decir, antes tendrá que “matar” a algunos de sus hijos, políticos que se han hecho famosos bajo su amparo. Hay que aclarar que “famoso” no es sinónimo de “capaz”, pero eso es lo que miden las encuestas. También, que así se ganan las elecciones.
“Sólo puede quedar uno”, dicen en la película de “Los inmortales”, refiriendo una lucha por “El Premio”. Y el principio científico de la “impenetrabilidad” dice que “dos cuerpos no pueden ocupar el mismo espacio al mismo tiempo”.
El líder, Fernando Torres Graciano, por el momento, y el gobernador, Juan Manuel Oliva, por el momento, también, tienen la difícil tarea de eliminar, sobre todo, al secretario de Salud, José Ángel Córdova, quien seguirá siendo el panista más popular.
Torres Graciano se irá en mayo, al término de su período, y Oliva por esas fechas ya deberá tener definida su marcha a la aventura de ser candidato presidencial. Ambos, sin embargo, seguirán operando sus sucesiones…y su suerte.
Necesitan garantizar, sea como sea, más probablemente a las malas que a las buenas, la nominación del representante de la “cofradía olivista”, Miguel Márquez. Lo cual tendrían garantizado con su modo tradicional de selección. Pero…
Hoy las cosas no son como solían ser. La asamblea de delegados, ya “amarrados” desde la nómina, las candidaturas y las promesas de salarios políticos, contratos y otros pagos, que “eligen” al “bueno”, no será suficiente.
El PAN va a tener que abrirse. Y modificar su modo tradicional de imponer un candidato. De no hacerlo enfrentará altísimos costos políticos, para los cuales no está preparado. A saber: Posicionar un candidato que no sea el más popular de los suyos.
Por “principios”, no sería democrático, lo cual no importa. Pero sí deberá importarles su impacto político, y el costo electoral que eso podría significar en medio de una elección competida.
De seguir como van, los “conjurados” (?) del “Pacto de La Loma” le harán un invaluable servicio a la cofradía olivista, su ‘enemigo a vencer’, antes de que acabe el año: Auto eliminarse tres de ellos. Aunque igual le quedarían cuatro competidores a Márquez.
Si bien no es edificante el espectáculo de los panistas en su búsqueda de quien esperan gane la elección de gobernador de 2012, pues ya llevan un camino sembrado de cadáveres, como Gerardo Mosqueda, es sin duda entretenido.
También es absolutamente comprensible desde la lógica de la lucha política. Filtración de encuestas, amenazas cifradas, eliminación de la oficialidad de los estados mayores rivales, como la “desmosquedización” que no dejó vivo a ninguno…
Sin embargo, secretarios de estado, presidentes municipales y legisladores haciendo campaña fuera de los tiempos legales, disponiendo del tiempo de sus funciones y de recursos públicos para fines personales y partidistas es, también absolutamente, ilegal.
Los costos institucionales para Guanajuato son inmensos. El retroceso político, mayúsculo. La pérdida de oportunidades de desarrollo, inconmensurable. Y la orgía de los políticos “empoderados” no ha hecho más que empezar.
Luego nos admiramos de la delincuencia organizada.
La Mar y sus Pescaditos
La doble quiebra del IMSS. Muy tarde, y mal, reparó en su yerro el calderonismo. Anunció una catástrofe que viene, la incapacidad del IMSS para pagar las pensiones en 2012, e intentó borrar el impacto “filtrando” a Joaquín López Dóriga unas grabaciones que ilustran la enorme corrupción que ahí priva, en este caso en la compra de medicamentos.
Pero el truco no sirvió, aunque se le acompañó de un desmentido al presidente Calderón y a sí mismo del director del IMSS, Daniel Karam, quien dijo que “el IMSS no se colapsa”, cuando acababan de decir que sí, que el sistema de pensiones entrará en quiebra en 2012.
Ahora todo quedó peor: El IMSS no tendrá para pagar las pensiones dentro de menos de dos años…y eso podría pasar antes porque sus fondos se pierden en la infinita corrupción que lo gobierna.
Masoquismo.“Hay solamente una cosa en el mundo peor que hablen de ti, y es que no hablen de ti”, decía Oscar Wilde, y ese es el martirio que padece Vicente Fox. Por eso se mete a “Twitter”, en donde le ponen unas tundas que lo llenan de placer.
Tampoco antes, con el poder, y menos ahora, con el no poder, Fox ha sido consciente de lo que dice. Es su mejor recurso, casi un método perfecto: Intuye que lo que diga provocará reacciones, aunque habitualmente lo ridiculicen.
En ese enfermizo afán de ganar notoriedad, ahora propone las candidaturas independientes y hasta defiende a López Obrador. Indiferencia. Antes había dicho, ante el ‘descontón’ de Felipe Calderón, que él sólo “aporta ideas”. La carcajada fue nacional.
Ya debiera haber entendido que sólo lo atienden cuando no habla en serio, aunque sea para escarnecerlo. Y que la popularidad que una vez tuvo, y ahora quiere recuperar, se perdió para siempre.
Carta de Navegación,
Domingo 14 de noviembre de 2010
